COSA DE MANDINGA
Temperley perdió agónicamente 1 a 0 con Platense, en un partido disputado anoche en Vicente López, en el cual el equipo “celeste” hizo los méritos necesarios para al menos haberse llevado un empate. Luis Solignac, que había reemplazado a Osvaldo Vila, anotó de cabeza el único gol. Los dirigidos por José María Bianco se recuperaron de un comienzo adverso y contaron con chances concretas para marcar. El martes Temperley recibirá en el “Beranger” a Deportivo Morón, a partir de las 17.
El regreso del fútbol traía aparejados diversas sensaciones. Por un lado los deseos de observar el debut de José María Bianco en la dirección técnica “celeste” y además la necesidad de alcanzar una victoria para empezar a despegar de la incómoda situación con los promedios.
El “Chaucha” paró un 4-4-2, con una defensa que no mostró variantes respecto a la que terminó jugando el 2011 (Guiñazú, Manzanares, Iván Macalik y Molina); el regreso de Emanuel Carreira a la posición de volante derecho, Patricio González y Marcos Giménez se repartieron la mitad de la cancha, Ignacio Fernández apareció por izquierda, mientras que como puntas quedaron Mariano Campodónico y Juan Pablo Rial.
Por su parte, el “calamar” de Fabián Nardozza, salió con un 4-3-1-2, con Federico Carneiro y Jonathan Zacaría por los costados, Guido Rutili en el centro de la cancha, Juan Manuel Olivares en la función de enlace, en tanto que en la ofensiva aparecieron Alfredo Abalos y Alexis Blanco.
Si bien el primer movimiento favoreció a la visita (preciso pase de Carreira a Rial, bien interceptado por Martín Bernacchia), Platense dispuso de una opción concreta para marcar apenas pasado el primer minuto. Olivares anticipó a Iván Macalik y cedió a Blanco que, lejos de todo egoísmo, lo vio solo a Abalos, y éste desde inmejorable posición elevó el remate final. Enseguida, un centro de Zacaría fue anticipado por Blanco, y la pelota salió muy cerca del palo derecho de Medina.
Temperley padecía múltiples problemas defensivos ante la movilidad de los hombres de avanzada locales, especialmente Olivares y Zacaría.
Un nuevo envío de Zacaría motivó un rechazo parcial, aprovechado por Carneiro para despachar un preciso disparo que podría haber traído problemas de no haberse interpuesto la cabeza de Guiñazú.
Temperley no conseguía la pelota y era un equipo partido. Blanco ensayó un frentazo que encontró bien ubicado a Medina, pero desnudó recurrentes problemas en la última línea visitante.
Una gran estirada de Medina para cortar un centro de Olivares y un frentazo de Blanco entrando por el segundo palo, marcaron el final de las embestidas del dueño de casa. Habían transcurrido 25 minutos y nacía otra historia.
La visita se acomodó en el terreno y fueron ganando gravitación los trabajos de González y Giménez, sobre todo este último. Hubo mayor presión y las líneas se juntaron. Una excelente triangulación entre Campodónico, Rial y Fernández, finalizó con el disparo del ex Gimnasia, apareado por Schmidt, que salió a centímetros del palo derecho de Bernacchia.
Las acciones se habían equilibrado. La polémica estalló a los 32´ a raíz de un gol anulado a Campodónico, que había corregido un defectuoso disparo de Guiñazú. El asistente Gustavo Apaza invalidó la conquista por posición adelantada, aunque dio la impresión que el delantero estaba en la misma línea del defensor local al interceptar la pelota.
El dueño de casa salió decidido a buscar el desnivel en el complemento, pero sin el orden y la claridad del período inicial. Temperley, por su parte, esperaba para pegar el estiletazo. Giménez seguía siendo lo más claro de los del sur, por salida y panorama.
A los 10´ Vila habilitó a Abalos, que ingresó libre por la izquierda, y su remate fue salvado justo por Molina. Los de Nardozza manejaban la pelota, pero abusaban de los largos pelotazos.
Bianco mandó a Sebastián Souto por Rial. El recién ingresado se ubicó como enganche, mientras que Carreira quedó prácticamente como punta, posición en la que se desempeñó en las divisiones inferiores. Enseguida Luis López reapareció con la camiseta “celeste”, en reemplazo de un discreto Campodónico.
Los locales apostaron a ganarlo de arriba, con la entrada de César Lamanna por Abalos. Sobre el minuto 20, un córner de la derecha, fue peinado por Fassi y el ex Estudiantes de Caseros sacó un fuerte tiro, rechazado a pasos de la línea por Guiñazú.
Todo parecía conducir a una igualdad sin goles, pese a que por lo demostrado por ambos, el encuentro los merecía. Molina se equivocó en un cierre casi llegando a la media hora, lo que le permitió a Lamanna llevarse la pelota y despachar un violento disparo desde 30 metros, exigiendo una buena respuesta de Medina.
Lucas Teijeira sustituyó a Carreira (se lo notó más comprometido) y ocupó su posición. Luis Solignac y Agustín Sanfilippo hicieron lo propio por Vila y Zacaría (de buen primer tiempo, luego cayó verticalmente en su labor).
Los minutos finales fueron electrizantes, con llegadas concretas a los dos arcos. Teijeira habilitó a Luis López, que enfiló hacia Bernacchia, pero fue interceptado por Schmidt en un cruce providencial.
Enseguida, Lamanna sacó un tiro cruzado, apenas desviado, y en la réplica, Souto lo vio a Fernández, que elevó el remate final, desde excelente ubicación.
Parecía que nada más iba a suceder. Pero el fútbol tiene estas cosas que lo hacen tan apasionante. Olivares lanzó un centro largo desde la izquierda, Iván Macalik cabeceó defectuosamente hacía atrás y Solignac, ingresando por el segundo palo, dejó sin posibilidades a Medina con otro frentazo. Temperley no merecía semejante castigo, y menos en el epílogo, por lo hecho al cabo de los 90 minutos.
En el final se produjo un tumulto entre los jugadores por otro fallo erróneo contra los visitantes, esta vez del asistente Iván Allende, ante una embestida ofensiva de Iván Macalik sancionada con fuera de juego.
No hay tiempo para lamentos ni para mirar atrás. El desconsuelo de los protagonistas es entendible, pero hay que recuperarse rápido ya que el martes será el turno de medirse ante Deportivo Morón y la acuciante realidad deportiva no admite distracciones de ningún tipo.
Por Carlos Voss.
Leer comentario completoEl regreso del fútbol traía aparejados diversas sensaciones. Por un lado los deseos de observar el debut de José María Bianco en la dirección técnica “celeste” y además la necesidad de alcanzar una victoria para empezar a despegar de la incómoda situación con los promedios.
El “Chaucha” paró un 4-4-2, con una defensa que no mostró variantes respecto a la que terminó jugando el 2011 (Guiñazú, Manzanares, Iván Macalik y Molina); el regreso de Emanuel Carreira a la posición de volante derecho, Patricio González y Marcos Giménez se repartieron la mitad de la cancha, Ignacio Fernández apareció por izquierda, mientras que como puntas quedaron Mariano Campodónico y Juan Pablo Rial.
Por su parte, el “calamar” de Fabián Nardozza, salió con un 4-3-1-2, con Federico Carneiro y Jonathan Zacaría por los costados, Guido Rutili en el centro de la cancha, Juan Manuel Olivares en la función de enlace, en tanto que en la ofensiva aparecieron Alfredo Abalos y Alexis Blanco.
Si bien el primer movimiento favoreció a la visita (preciso pase de Carreira a Rial, bien interceptado por Martín Bernacchia), Platense dispuso de una opción concreta para marcar apenas pasado el primer minuto. Olivares anticipó a Iván Macalik y cedió a Blanco que, lejos de todo egoísmo, lo vio solo a Abalos, y éste desde inmejorable posición elevó el remate final. Enseguida, un centro de Zacaría fue anticipado por Blanco, y la pelota salió muy cerca del palo derecho de Medina.
Temperley padecía múltiples problemas defensivos ante la movilidad de los hombres de avanzada locales, especialmente Olivares y Zacaría.
Un nuevo envío de Zacaría motivó un rechazo parcial, aprovechado por Carneiro para despachar un preciso disparo que podría haber traído problemas de no haberse interpuesto la cabeza de Guiñazú.
Temperley no conseguía la pelota y era un equipo partido. Blanco ensayó un frentazo que encontró bien ubicado a Medina, pero desnudó recurrentes problemas en la última línea visitante.
Una gran estirada de Medina para cortar un centro de Olivares y un frentazo de Blanco entrando por el segundo palo, marcaron el final de las embestidas del dueño de casa. Habían transcurrido 25 minutos y nacía otra historia.
La visita se acomodó en el terreno y fueron ganando gravitación los trabajos de González y Giménez, sobre todo este último. Hubo mayor presión y las líneas se juntaron. Una excelente triangulación entre Campodónico, Rial y Fernández, finalizó con el disparo del ex Gimnasia, apareado por Schmidt, que salió a centímetros del palo derecho de Bernacchia.
Las acciones se habían equilibrado. La polémica estalló a los 32´ a raíz de un gol anulado a Campodónico, que había corregido un defectuoso disparo de Guiñazú. El asistente Gustavo Apaza invalidó la conquista por posición adelantada, aunque dio la impresión que el delantero estaba en la misma línea del defensor local al interceptar la pelota.
El dueño de casa salió decidido a buscar el desnivel en el complemento, pero sin el orden y la claridad del período inicial. Temperley, por su parte, esperaba para pegar el estiletazo. Giménez seguía siendo lo más claro de los del sur, por salida y panorama.
A los 10´ Vila habilitó a Abalos, que ingresó libre por la izquierda, y su remate fue salvado justo por Molina. Los de Nardozza manejaban la pelota, pero abusaban de los largos pelotazos.
Bianco mandó a Sebastián Souto por Rial. El recién ingresado se ubicó como enganche, mientras que Carreira quedó prácticamente como punta, posición en la que se desempeñó en las divisiones inferiores. Enseguida Luis López reapareció con la camiseta “celeste”, en reemplazo de un discreto Campodónico.
Los locales apostaron a ganarlo de arriba, con la entrada de César Lamanna por Abalos. Sobre el minuto 20, un córner de la derecha, fue peinado por Fassi y el ex Estudiantes de Caseros sacó un fuerte tiro, rechazado a pasos de la línea por Guiñazú.
Todo parecía conducir a una igualdad sin goles, pese a que por lo demostrado por ambos, el encuentro los merecía. Molina se equivocó en un cierre casi llegando a la media hora, lo que le permitió a Lamanna llevarse la pelota y despachar un violento disparo desde 30 metros, exigiendo una buena respuesta de Medina.
Lucas Teijeira sustituyó a Carreira (se lo notó más comprometido) y ocupó su posición. Luis Solignac y Agustín Sanfilippo hicieron lo propio por Vila y Zacaría (de buen primer tiempo, luego cayó verticalmente en su labor).
Los minutos finales fueron electrizantes, con llegadas concretas a los dos arcos. Teijeira habilitó a Luis López, que enfiló hacia Bernacchia, pero fue interceptado por Schmidt en un cruce providencial.
Enseguida, Lamanna sacó un tiro cruzado, apenas desviado, y en la réplica, Souto lo vio a Fernández, que elevó el remate final, desde excelente ubicación.
Parecía que nada más iba a suceder. Pero el fútbol tiene estas cosas que lo hacen tan apasionante. Olivares lanzó un centro largo desde la izquierda, Iván Macalik cabeceó defectuosamente hacía atrás y Solignac, ingresando por el segundo palo, dejó sin posibilidades a Medina con otro frentazo. Temperley no merecía semejante castigo, y menos en el epílogo, por lo hecho al cabo de los 90 minutos.
En el final se produjo un tumulto entre los jugadores por otro fallo erróneo contra los visitantes, esta vez del asistente Iván Allende, ante una embestida ofensiva de Iván Macalik sancionada con fuera de juego.
No hay tiempo para lamentos ni para mirar atrás. El desconsuelo de los protagonistas es entendible, pero hay que recuperarse rápido ya que el martes será el turno de medirse ante Deportivo Morón y la acuciante realidad deportiva no admite distracciones de ningún tipo.
Por Carlos Voss.
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